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            El Viaje




A la mañana siguiente después de la pequeña paliza en coche desde Madrid a la que se añadió la visita de Ciudad Rodrigo, no teniendo nada decidido para visitar que estuviera cerca, nos decidimos por ir a la recepción del resort con el fin de que nos indicaran algo para ver no muy lejano.
La señorita que nos atendió de una forma muy agradable, nos proporcionó varios folletos de lugares de interés y no muy lejanos. Después de ojear unos cuantos nos decidimos por Guimãraes, una ciudad a unos 56 kilómetros y que según entendimos era la cuna de Portugal ya que en la misma fue bautizado su Primer rey Alfonso Henriques en 1139.
Para este pequeño trayecto dimos las ordenes oportunas al GPS para que evitase ir por autopistas o autovias para poder disfrutar de aquel paisaje verde típico del norte de la Península Ibérica, aunque ello conllevase bastante pérdida de tiempo y circular por carreteras bastante sinuosas y estrechas.
Por fin llegamos a Guimarães y como siempre al llegar a una ciudad desconocida, decidimos dar primero una vuelta por sus calles en el coche y situarnos un poco dentro del contexto. En una de estas vueltas fuimos a parar para mi gusto con la Avenida mas bonita de la ciudad llamada Largo República do Brasil. Se trata de una ancha avenida con una zona central peatonal ajardinada flores y setos que te invitaban a sentarse en uno de sus bancos y disfrutar de aquello.
Al fondo de esta avenida pudimos observar la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación y Santos Pasos, conocida tambien como Iglesia de San Gualter patrono de la ciudad, de la cual escribiré su historia más.
Desde este lugar nos llamó la atenciócomo en una pequeña loma situada detrás de la iglesia mencionada se observaba una construción y a poco metros de ella una gran estatua, por lo cual decidimos continuar en el coche e intentar subir hasta allí
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La verdad es que estábamos más perdidos que un pulpo en un garage, sin embargo el sentido de la orientación nos llevo hasta la Rua Dr.Jose Sampaio de alli a la Plaza Kaiserslauten donde por fin vimos un letrero indicador hacia el Santuario da Phena situado en la cima del monte del mismo nombre conocido tambien como Monte Santa Catarina.
Después de más o menos 6 kilómetros por una muy sinuosa carretera y a veces con pronunciados desniveles, llegamos a una explanada donde un pequeño parking nos esperaba. A pesar de que era domingo pudimos observar poquísima afluencia de público, cosa que a la larga agradecimos. En el folleto que nos habían entregado podíamos leer que en el lugar existía un camping, un pequeño tren que hacia un circuito turístico y un restaurante. De todo esto nada de nada. El tren aparcado, el camping cerrado y el restaurante con los camareros esperando a que alguien se sentara en las mesas. Tambien es cierto que teníamos que tener en cuenta que era el mes de Marzo en el que nos encontrábamos, es decir en plena temporada baja, asi como la climatología adversa. Cielo plomizo y con lluvia intermitente.
Empezamos nuestro recorrido por Senderos bien señalizados pero a veces tortuosos entre Grandes moles redondeados de piedra granítica hasta llegar al Santuario de la Virgen de la Peña. Acostumbrados a ver otros templos de origen románico, gótico o neoclásico, este nos dejo perplejos ya que no tenía nada que ver con estos estilos sino que se podía encuadrar en el Art DecÓ de los años 30 construido en granito sobre una antigua capilla de 1652. Un magnífico estanque y unas escalinatas perfectas nos conducirían hasta la entrada.
El Interior del templo de una sola nave de estilo bastante austero sin grandes retablos pero con unas grandes vidrieras, proporcioaban al lugar un sitio ideal para la relajación y meditación aunque no seas creyente. Se trata de una construcción levantada en 1930 pero que después de un gran incendio en 1939 se tuvo que reconstruir, siendo inagurado en 1947. Es obra del arquitecto José Marques da Silva.
Terminada esta visita, nos encaminamos de nuevo al parking pero no para coger el coche, sino que desde allí nos iríamos a ver entre las rocas la Capilla de San Cristóbal muy próxima a la Torre de la Campana, la gruta con la Capilla de Nuestra Señora del Carmen y la de San Elías.
Después de esto nos encaminamos de nuevo hacia el coche pero esta vez para cogerlo y dirigirnos a unos cuantos centenares de metros para visitar el monumento al Papa Pío IX. Situada en una gran expalanada se encuentra la estatua del mencionado Papa erigida sobre un enorme pedestal. Levantada en 1893 por la ciudad de Guimarães como reconocimiento al mencionado Pontícipe que en el año 1873 concedió la indulgencia plenaria a todos los devotos y peregrinos que visitasen el Santuario.
Una pequeña parada para asomarnos al mirador existente y aprovechar la ocasión para sacar algunas panorámicas de la ciudad, para dirigirnos posteriormente al centro de la misma.
Para los que no quieran subir en coche o andando, existe un teleférico que recorre 1.700 metros con un desnivel de 400 metros. Parte de la Rua Aristides de Sousa Mendes.
Una vez dejado atrás el monte da Phena, nos metimos en pleno centro de la ciudad realmente sin saber donde estábano, sin embargo en una de las tantas vueltas que dimos, nos encontramos en el Largo do Toural donde decidimos aparcar el coche. Se trata de un gran espacio abierto fuera del recinto antiguo que se empleaba para la celebración de eventos taurinos. Tras una gran remodelación se ha convertido en un lugar casi el epicentro de la vida local.
En esta plaza como presidiendo, se encuentra la se encuentra la Basílica de San Pedro empezada a construir en 1737 de una manera sencilla, es decir sin grandes pretensiones ni ornamentos que lucieran en su parte externa. Ampliada en 1881 sin que el proyecto inicial fuese llevado a cabo en su totalidad.
Desde Largo do Toural dirigimos nuestros pasos hacia el Largo da Misericordia, pasando por un punto que recuerda que allí se encontraba una de las cinco puertas de las murallas que daban acceso a la pequeña ciudad intramuros. Ninguna de las cinco puertas citadas existen en la actualidad físicamente, sin embargo se ha querido conservar grabados sus nombres en el pavimento su antigua ubicación, como la Porta da Vila.
Como su nombre indica, en este Largo nos encontraremos con la La Iglesia y Santa Casa da Misericordia. Construida en el siglo XVI de una sola nave por los arquitectos Gonçalo Lopes y João Lopes de Amerin. En la misma plaza se puede ver la Casa dos Mota Prego construida a partir de una típica casa-torre construida en la edad media. En el siglo XVI se ampliaron las ventanas superiores de la torre y la fachada princiapl data de finales siglo XVIII principios del XIX cuando se terminó el ala. en el a/ntilde;o 1760 fué sede episcopal del Arzobispo de Braga.
continuamos callejeando hasta....