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            El Viaje




Generalmente los viajes ya sean en España y sobre todo por Europa nos los planteamos con unos cuantos meses de antelación, sin embargo este no fue planeado ni mucho menos sino fruto de la casualidad.
Periódicamente tanto Amparo como yo entramos a visitar la web del RCI, llevando bastantes años tratando de encontrar alguno de estos complejos en el norte de Portugal, hasta que un día en el mes de febrero la suerte nos acompañó y salía anunciado el CLUBE PINHAL DE FOZ en Esposende con una semana libre en marzo. dicho y hecho, la reservamos pagando por la estancia 180 euros la semana y 24 puntos.
Con el fin de obtener la máxima información sobre la zona, dedique el tiempo que me dejaba el trabajo para recorrerme Madrid buscando tiendas especializadas en guías turísticas pero con poco éxito, tan solo encontre dos o tres de Oporto, de lo demás nada de nada. A la vista de esto, opté por indagar en internet aunque igualmente con excaso éxito, muchas fotografías pero pocas explicaciones, en fin que ibamos a ir sin tener un idea preconcebida de que visitar.
En un principio la idea era que desde Madrid fuésemos bien entrando en Portugal por la zona de Sanabria (Zamora) o por Tuy (Pontevedra) como aconsejaba el GPS y Google Maps. Sin embargo dos dias antes comentándolo con unos amigos, nos indicaron que lo mejor sería irnos por Ciudad Rodrigo y adentrarnos en el país vecino por Fuentes de Oñoro justo situado en la frontera. Consultando la distancia de Madrid-Ciudad Rodigo (301 kilómetros) y de ésta a Esposende (311 kilómetros), nos tomamos la partida con cierta tranquilidad pues todo el viaje sería por autovía o autopista saliendo de casa a las diez de la mañana. Tamaña equivocación la mía, no contaba que Ciudad Rodrigo aunque es una población pequeña tuviera tantas cosas que ver. Si lo llego a saber hubiésemos partido cuatro horas antes o salido la tarde anterior y pernoctar allí.
Después de dos horas y media por fin llegamos a Ciudad Rodrigo que a primera vista ya resulta espectacular. Con allgunos titubeos por la carretera de circunvalación, nos dirigimos a una de las puertas de entrada de la ciudad intramuros que habíamos divisado un poco en la lejanía. Nuestra sorpresa llegó cuando observamos que un bolardo hacía imposible el paso de vehículos, por lo que decidimos dejar el coche en una pequeña explanada existente allí mismo.
La puerta en cuestión es la conocida como la PUERTA DEL CONDE, esto lo supimos no porque hubiese algún cartel que lo indicara, sino porque uno de los pocos transeuntes que vimos nos lo indicó amablemente. Se trata de una de las seis puertas que yo sepa que da acceso a la ciudad antigua.
Entre los rasgos que se aprecian esta un Escudo de piedra con tres columnas por encima de su bóveda en el exterior, y en su interior se puede ver la Imagen de la Virgen que bien pudiera tratarse de una obra del siglo XII. El nombre de la puerta es en honor al Conde D. Rodrigo González Girón asi como el nombre de la ciudad.
Dejamos atras la Puerta del Conde y sin saber muy bien a donde nos dirigíamos, encaminamos nuestros pasos por la Calle Madrid en dirección se suponía al centro de la ciudad y que como se observarás aún mantenía algunos charcos de agua por la lluvia caida recientemente.
Apenas anduvimos unos centenares de metros, cuando ante nuestro asomo nos encontramos delante de una de las plazas más bonitas de España que no era otra que la Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo.
A pesar del mal tiempo y tener que llevar los paraguas abiertos, no tuvimos más remedio que pararnos un buen rato para contemplar todo lo que nos rodeaba. La Plaza en cuestión es el epicentro de la ciudad, convirtiéndose ademas en Plaza de Toros durante el Carnaval del Toro que se celebra todos los años desde el Viernes de Carnaval hasta el Martes de Carnaval, habiéndose declarado este festejo como Fiesta de Interés Turístico Nacional.
La plaza a parte de gran cantidad de restaurantes, bares y mesones, alberga tres de los edificios mas significativos de la ciudad como son:
La Casa Consistorial o Ayuntamiento, edificio del siglo XVI de estilo renacentista que en el siglo XX se amplió por su ala derecha en el lugar donde se encontraba la Antigua Iglesia de San Juan, de la que se aprovecharon los sillares y columnas. Como elementos a destacar del edificio estan sus Arcos Carpaneles y los Escudos del Emperador y Coregidor de la ciudad en sus torrecillas.
Edificio de la Antigua Audiencia y Cárcel. La historia de este edificio comienza cuando en 1558 se plantea el ensanche de la Plaza Mayor y el consiguiente derribo de algunas de las casas nobles que existían. En su lugar se construye la cárcel de la ciudad en 1580. Reconstruida en 1791 en estilo neoclásico, se cree que la fachada es obra del arquitecto vasco Juan de Sagarvinaga que a su vez intervino en la finalización de la Catedral Nueva de Salamanca entre los años 1752 y 1766. A principios del siglo XX y como consecuencia de la restauración de la Casa Consistorial este edificio fue igualmente utilizado como Ayuntamiento. En la actualidad alberga al Hotel Hospedería Audiencia Real, conservándose en los bajos dos de las antiguas mazmorras.
La tercera construcción más significativa de la plaza es la Casa del Marqués de Cerralbo. Construída entre los años 1533 y 1540 por Rodrigo Pacheco Osorio de Toledo primer Duque de Cerralbo, título nobiliario que le fué concedido por el Emperador Carlos I el dia 2 de enero de 1533. Entre los elementos a destacar se encuentran el gran friso plateresco que rodea toda la casa y los escudos de armas de Los Pacheco en el centro y los de Los Toledo y Los Enriquez en las esquinas. El edificio en si ha sufrido diversas reformas entre las que destaca el cerramiento de las ventanas esquinadas y apertura de los balcones que en la actualidad se ven.
Serían ya las tres de la tarde cuando nuestros vacios estómagos clamaban algo de alimento, esto unido a una lluvia intermitente nos invitó acudir a un cercano mesón-restaurante llamado La Artesa, donde unas estupendas y económicas tapas nos aliviaron un poco. Apenas empleamos media hora en hacer esto, el tiempo es implacable y aun nos quedaban muchas cosas por ver antes de continuar nuestro viaje.