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            El Viaje




Dejando a nuestras espaldas el edifico del Ayuntamiento, nos dirigimos hacia las orillas del río Cávado, que desemboca precisamente en Esposende, para ver el Puente Medieval. Hacia una tarde espléndida que invitaba a dar un grato paseo por las orillas del río, cosa que hicimos y disfrutamos.
Desde esta ribera del río se obtiene una buena pespectiva del puente. De estilo gítico data del siglo XIV posee seis arcos siendo los centrales como es habitual mas anchos y altos que los laterales. Fue mandado construir por D. Pedro, conde de Barcelos, con el objetivo estratégico para la ciudad para sus comunicaciones y a la vez servir de paso para los peregrinos del Camino de Santiago.
Cruzando el puente, nos encontramos con la renovada Capilla de Nuestra Señora del Puente. Construida a los inicios del siglo XIV como apoyo religioso a los peregrinos, poseyendo la misma en sus origenes un lavabo de pies para estos. Esta pequeña capilla ha sufrido varias restauraciones y ampliaciones en los siglos XVII y XVIII. Un bonito lugar para visitar sin alguna otra pretensión.
Cruzando de vuelta el puente para ir hacia el centro, nos encontramos frente a la Igreja Matri< el Palacio o Solar de los Pinheiros. Construido por Pedro Esteves en 1448 y conocido por el de los Pinheiros por encontrarse en la fachada el Escudo de los Alvares Pinheiro. Del exterior cabe igualmente destacar la Ventana gótica germinada
Frente al Palacio de los Pinheiros nos encontramos con la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor que habíamos dejado a un lado al dirigirnos al río.
Declarada Monumento Nacional es el más importante edificio religioso de la ciudad. Comenzaron sus obras en el siglo XIV en estilo románico, sin ebargo diversas ampliaciones en siglos posteriores la fueron aññdiendo elementos góticos. La fachada princiapl debido al añadida la torre del campanario en el siglo XVIII la proporciona un sentido asimétrico. La puerta principal absolutamnete sencilla y bella, nos presenta cuatro arqiivoltas donde se encuentra esculpido el escudo de armas del mencionado anteriormente D. Pedro Esteves 3º conde de Barcelos que la mandó costruir.
Una vez en el interior me quede admirado. Esta compuesta de tres naves cuyas paredes estan cubiertas por 14 paneles de azulejos portugueses en tonos azules y blancos del siglo XVIII, una verdadera obra de arte y admiración, mas que una iglesia parece un autŕntico museo cerámico. De reseñar que los capiteles de las columnas son de estilo románico.
Concluida esta visita que se extendió más de lo previsto, en el exterior y a pocos metros nos encontramos de nuevo con una construcción típica, se tartaba de la Picota o Pelourinho. Esta que vemos es una de las Picotas más conocidas de Portugal. Fue construida en granito en el siglo XV sobre una plataforma de forma hexagonal de la que parte una columna de cerca de cuatro metros, coronada por una especie de jaula bellamente labrada en piedra.
Siguiendo camninando unos pocos metros a nuestra izquierda nos encontramos con el Museo Arqueológico al aire libre de la Ciudad, en cuyo recinto se encuentra el antiguo y ruinoso Palacio de los Condes de Barcelo. Fue mandado construir en el siglo XV por D. Alfonso por cierto hijo bastardo del rey Joao. El aspecto es totalmente lamentable conservándose de hecho solo algunos muros y su alta chimenea que queda de las cuatro que poseía. En aquel tiempo la altitud de las chimeneas simbolizaba el aspecto de la familia mas rica de la ciudad.
Alredor de estas ruinas nos encontramos con el Museo Arquelógico propiamente dicho, consistente en restos de elementos arquitectónicos procentes de conventos e iglesias hoy en día desaparecidos, asi como sarcófagos mediavales y restos de antiguas casas blasonadas etc, esparcidos por el suelo.
Pero sin lugar a dudas bajo mi punto de vista y dentro de este recinto, lo mas bonito y digno de ver es el Crucero del Señor del Gallo. En un principio se encontraba en la freguesía (barrio) de Barcelinhos. Se trata de una construcción románica del siglo XIV en piedra en cuyos cuatro lados se encuentran grabadas escenas de la leyenda del Gallo de Barcelos. Digno de admirar.
Era ya media tarde y estábamos cansados y sedientos, con lo que optamos por volver sobre nuestros pasos, dirigirnos a la plaza donde antes estaba el mercadillo, encontrar un lugar donde tomarnos unas cervezitas y regresar a Esposende. Llegamos al apartamento poco mas de las 20,00 horas en Portugal, 21,00 en España pero aun con unos pequeños rayos de sol.