Compartir Facebook

            El Viaje




Partimos desde Orleans para Brujas con gran desilusión por no haber podido visitar esta ciudad tan querida y aunque pateada muchas veces siempre queda algo por conocer, pero la mayoría de las ocasiones el tiempo impera.
Dejamos el hotel mas o menos a las nueve y media de la mañana despues del pobre desayuno que nos ofrecieron en el mismo, aunque suficiente para mantener el estómago abastecido para unas horas. Mi gran preocupación a pesar de que la distancia entre Orleans y Brujas es mas bien corta, aproximadamente 420 kilómetros, era atravesar Paris por la carretera de circunvalación por lo que decidí coger coger volante. No es que no me fiase de Rodrigo que tiene gran experiencia en esto, sino porque yo ya había sufrido en diversas ocasiones esta travesía y es bastante compleja sobre todo con lluvia.
Mi temor se confirmó, más de una hora desde que penetramos a las afueras de Paris hasta que por fin pudimos coger la A1 que nos llevaría a Brujas. Sin embargo nos podíamos dar con un canto en los dientes, en sentido contrario observamos que decenas de kilómetros con coches atascados que apenas avanzaban, nunca me enteraré si fue debido a un accidente provocado por la lluvía o cualquier otra razón pero el caso es que les acompañaba en mi sentimiento. Nunca he entendido ni entederé porque las autoridades de una de las ciudades mas visitadas del mundo no hacen otra autovia de circunvalación mas exterior que provoque menos atascos.
Por fin liberados de esto y a eso de la una de la tarde todavía en territorio francés, paramos en una estación de servicio para repostar combustible y llevarnos a la boca algo de comer que como siempre por estos lares consiste en una bagette con quesos, pollo o vegetal al igual que los sandwiches de pan integral e igual catadura, es decir poco donde elegir y precios un poco elevados, pero es lo que hay como las lentejas que si las quieres comer las comes, y si no las dejas. Sin embargo en honor a la verdad las máquinas expendedoras de café, en las "Estaciones de servicio TOTAL" merecen todo mi aprecio. Por 1,70 euros te tomas un Capuchino con caramelo que quita el hipo ¡sensacional!. A partir de esta parada tomo el volante Rodrigo y la lluvía que nos había acompañado se fue esfumando poco a poco.
Por fin llegamos a Brujas a eso de las tres o tres y media de la tarde y el GPS nos llevó directamente al Hotel Academie que reservamos atraves de BOOKING.com. Situado en la calle Wijngaardsetraat a pocos minutos andando del centro de la ciudad. Hotel construido en un antiguo edificio pero respetando la fachada, presenta en su interior una moderna construcción y amplias y cómodas habitaciones. Tan solo un objeción, el parking es tan pequeño que cuando nos registramos nos indicarón que no tenían ninguna plaza libre, nos obstante con educación exquisita nos recomendaron un parking público situado a pocos metros pero que para su acceso había que dar un pequeño rodeo por aquellas calles estrechas. Aparcamos como pudimos sobre la estrecha acera para descagar el equipaje necesario y subirlo a la habitación, mientras que Rodrigo se aventuraba a encontrar el parking indicado, cosa que encontró sin ningún problema y además mas económico que el del hotel, que si este costaba por dia 18 euros el otro tan solo eran 12 euros. Como se diría, no hay mal que por bien no venga.
Después de todo esto nos dispusimos a visitar el centro de Brujas entre nubarrones que presagiaban lluvia.
.