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            El Viaje




Entrar en la antigua ciudad amurallada de Concarneau es retroceder en el tiempo hasta el siglo X en el que la isla rocosa era defendida por fosos cubiertos de vallas. Ya en el siglo XIV la pequeña ciudad fue amurallada, pasando a formar parte de la Bretaña francesa en 1373 después de treinta años de ocupación británica.
Sus muros fueron reconstruídos en 1491 que con la unión del Rey de Francia con la princesa Ana de Bretaña pasó a formar una Plaza Real. Las murallas siguen siendo las originales, salvo la puerta principal o de Pasajeros que se amplió en 1785.
Concarneau siempre ha sido famosa por sus conservas, ya que hasta la revolución francesa existía una población de pescadores que exprimían y secaban el pescado para enviarlo a las ciudades del interior de Francia y sobre todo en lo referente a las sardinas.
Antes de cruzar el puente que une la ciudad con la Ville Clos, lo primero que salta a la vista es el El Campanario o Beffroi es la construcción más famosa y fotografiada de Concarneau, apareciendo en postales, folletos turísticos y hasta en un sello. Data del siglo XIII aunque a través de los siglos ha sufrido numerosas reformas. En el mismo el alcalde de la ciudad Samuel Billette de Villeroche ordenó instalar un reloj en esta torre, convirtiendo al mismo en medidor de las horas en la ciudad y que anteriormente se hacia a través de las sirenas de las fábricas y de las campana de las iglesias.
El pequeño paseo por sus escasas calles, te llevan a conocer aparte de sus tradicionales casas, sitios como:
La Puerta del Vino del siglo XV por donde se desembarcaba el vino procedente de Burdeos.
Un paseo por el parque situado a pie de las murallas, te ofrecera ver entre otras cosas un foso interior adosado a las murallas.
La Capilla del Hospital que albergaba a diez enfermos masculinos y otros tantos femeninos que podían asistir a las celebraciones religiosas desde sus camas.
Pastisier Larnicol el entrar en este establecimiento supone una locura para las personas golosas y un pecado para las que no pueden probar el dulce. Su producto estrella y patentado son los pastelillos generalmente con un trocito de fruta escarchada en el centro, llamados Kouignettes de distintos sabores.Sin embargo mención especial para su elaboración de chocolates y sobre todo las figuras hechas con este alimento. Espectaculares.
La fuente del cocodrilo situada en la plaza Saint Guénolé es obra del escultor Guillaume construída en 1855 en hierro fundido sobre un pedestal de granito, como fuente de agua potable que fue situada en un principio fuera de las murallas enfrente de la entrada a la ciudad amurallada y posteriormente trasladada a su ubicación actual en 1960. Se trata de una escultura con una tortuga y una nutria que sostienen a un cocodrilo que tiene entre sus dientes a un pez que a su vez sostiene una farola. Es una de las fotos típicas de quien visita la Ville Close de Concarneau.
La Porte des Larrons fue descubierta en 1991 después de tres siglos tapada. Probablemente data del siglo XV cuando se construyeron las murallas, aunque su nombre referente a los ladrones, aparece en algún escrito del siglo XVI. Según la historia era en este lugar donde acudía un bote para llevarse a los criminales convictos fuera del recinto hasta donde se ubicaba el patíbulo.
En fin un lugar que no se puede dejar de visitar en Bretaña y comprar de paso alguna lata de sardinas en conserva en cualquiera de sus modalidades, eso si un poco caritas pero excelentes, igualmente y bastante recomenandables sus galletas de mantequilla.