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            El Viaje




Nos levantamos con un pésimo día con una meteorologí que estuvo a punto de hacernos desistir de efectuar la salida hacia Carnac. Una lluvia fina pero constante nos acompañóó durante casi todo el día que hizo que los 150 kil%oacute;metros de ida y vuelta se convirtiesen en una pesadilla. Tráfico intenso y lento por la diversidad de pequeños accidentes provocados por el agua, hizo que perdiésemos todo el tiempo del mundo.
Aunque la leyenda dice que Saint Cornély perseguido por los soldados romanos dando la vuelta a la Cruz de Cristo y convirtiendo a cada uno de ellos en un menhir, la realidad es que nos encontramos con más de cuatro mil piedras entre dólmenes y menhires levantados en la época Neolítica entre los años 5000 y 2000 aC por pequeñas comunidades que se dedicaban a la agricultura y a la ganadería.
El conjunto en si, esta dividido en tres diferentes alineaciones aunque muy próximas entre ellas. La primera esta situada frente al Centro de Interpretación del lugar y se le da el nombre de Menec. La segunda alineación situada a escasos metros de la primera se llama de Kermario que es posiblemente la más visitada, y la tercera llamada Kerlescan es la más alejada y que fue la que primero visitamos.
Todas y cada una de ellas, se encuentran protegidas por alambradas de espino para evitar posibles saqueos o destrozos.
Una vez terminada nuestra visita al lugar y siendo hora de comer, nos dirigimos en medio de la lluvia a la zona de Carnac playa. Por el camino y en medio de un respiro que nos dio la lluvia, nos encontramos con la pequeña pero preciosa Aldea de Saint-Colomban, a cuya entrada nos esperaba un rincón totalmente verde en el que se encontraba una preciosa fuente en estilo gótico florido. Metros más adelante la pequeña pero recoleta Iglesia de la aldea que data del año 1575 con planta rectangular y torre flanqueada por cuatro pequeños pináculos.
Aquel pequeño respiro que nos dió la climatología duro poco y empezó a llover de nuevo intensamente, sin que apenas nos diese tiempo de llegar al coche medio secos. Rumbo a la playa y después de unas cuantas vueltas y no ver nada abierto, por fin dimos con el restaurante Kreiz an Avel del cual guardamos una excelente opinión tanto por la comida como por el trato dispensado. A la hora de escribir este diario me he enterado que se encuentra cerrado.
Una vez efectuada esta parada y pareciendo que la lluvia aflojaba, nos dirigimos a Carnac pueblo para efectuar la visita a la Iglesia de Saint Cornély de estilo renacentista y dedicada al este santo, patrón de los animales con cuernos. En la fachada se puede observar la Imagen del santo bendiciendo a los fieles y rodeado de dos bueyes con los menhires como fondo.
De su interior bastante recargado, cabe destacar el Altar mayor de mármol del siglo XVIII, Altar de San Juan Bautista con tabla del año 1730, Altar del Rosario con tabla del 1715, Altar del Santísimo Sacramento, el Relicario del santo, las Pinturas murales de las bóvedas estucadas, el Órgano de 1775 y las doce Vidrieras, de las cuales ocho representa su vida.
La vuelta al camping fue aún peor que la ida, se estaba haciendo ya de noche y realmente con la lluvia y lo que sueltan los camiones de sus ruedas traseras, la condución se fue convirtiendo más dífícil, pero al fin llegamos a nuestro destino cansados y bastante frío por la humedad padecida.