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            El Viaje




Día de transición. Nos levantamos bastante pronto con objeto de antes de partir de Estrasburgo visitar el Espacio de las Instituciones Europeas como el PARLAMENTO EUROPEO cuyo PATIO central nos dejo asombrados, EL CONSEJO DE EUROPA y el PALACIO DE LOS DERECHOS HUMANOS. Esta pequeña visita casi obligada para quien se acerca a esta ciudad, duró mas o menos una hora por lo que abandonamos Estrasburgo a eso de las diez de la mañana.
La salida más o menos cómoda hasta que llegamos a la frontera con Alemania dentro de la misma ciudad, no hay nada mas que atravesar el puente del río Rhin. Fue a la salida por la N4 cuando nos encontramos con un atasco monumental. Cuando me refiero a la N4 no me refiero a una carretera nacional, sino a una autovía la cual estaba toda patas arriba por cambio del firme hasta la salida a la A5. Gran circulación de camiones pesados con tramos de doble sentido y otros aunque con dos carriles eran tan estrechos que para adelantar a uno de esos monstruos te lo tenías que pensar dos veces.
Por fin nos encontramos con la autopista A5 y ya la cosa cambió. Allí empezamos a ver al igual que en otras ocasiones como de verdad se circula en Alemania. Mi padre rápidamente metió la sexta al coche y en unos segundos nos pusimos a 170 kms/h. A pesar de ir a esta velocidad por el carril derecho, observábamos como por nuestra izquierda nos adelantaban Mercedes, BMW, Golfs y hasta los Clios que a esas velocidades, pisan una china y se desparraman. Eso sí es verdad, aunque van como locos, si hay alguno que circula a una velocidad normal y ve que le quieres adelantar, rápidamente se pone a la derecha y te deja pasar. Para eso son muy respetuosos.
Paramos a comer y a repostar combustible casi ya llegando a Nürnberg, Nurémberg en castellano, ciudad donde se celebraron entre 1945 y 1946 los famosos juicios en los cuales fueron condenados varios dirigentes nazis. La comida en un self-service a base de las famosas salchichas Nürnberger Rostbratwurst y cerveza menos yo que bebí agua porque a partir de ese momento teníí que conducir.
La verdad es que ya estaba ansioso por coger el volante y experimentar la sensación de esas velocidades. Al principio me sentí un poco tímido y a penas sobrepasaba los 130 kms./h, pero poco a poco el pie se iba hundiendo en el acelerador y los 138 CV del C5 que aunque no son muchos si que se notan y a mí que me encanta pisar, total que al cabo de los diez minutos vi como el velocímetro alcanzaba los 180 kms./h. A mi padre un color se le iba y otro se le venía, no me decía nada pero con solo una mirada me percataba que iba muy rápido y que tenía que aflojar la marcha, cosa que duraba poco pues a cabo de segundos ya estaba igual.
En Kreuz Waldorf nos desviamos para continuar por la A6 en dirección a Hellbronn hasta Kreuz Altdorf que nos desviamos a la A3 dirección a Passau, preciosa ciudad donde confluyen los ríos Danubio, Eno y Llz. Parada y cambio de conductor porque la carretera dejaba de ser autopista y se convertía en una comarcal sumamente estrecha y sinuosa. En este punto no sé porque razón el TOM TOM se hizo un pequeño lío y nos obligó a dar unas cuantas vueltas en las cuales siempre aparecíamos en el mismo sitio, hasta que por fin tomó la decisión y se aventuró sin hacerle caso por un camino de cabras hasta que por casualidad dimos con la carretera correcta.
Desde aquí has Lipno Nad Vltavou fueron 90 kilómetros bastante complicados. Continuas curvas algunas de ellas bastante cerradas, subidas y bajadas que a veces ni sabíamos en que país estábamos, si en Alemania o en Austria, tan pronto salíamos de uno como entrábamos en otro.
Serían las cinco de la tarde cuando por fin nos encontrábamos en la recepción del RESORT LANDAL MARINA LIPNO, lugar donde íbamos a pasar los próximos seis días. Obligado y tedioso registro rellenando una ficha por cada uno de nosotros tres con fotocopias de los DNI correspondientes, pago de 100 euros por uso de algunas de las instalaciones del complejo y otros 20 euros por el WI-FI en el APARTAMENTO durante la semana. WI-FI que por cierto unas veces iba y otra no por la lejanía del servidor. Traslado al apartamento que nos habían asignado, bajada y subida del equipaje hasta el mismo y la consiguiente colocación de todos los pertrechos traídos desde Madrid como latas de conserva, aceite, vinagre, sal etc. así como útiles de baño y por supuesto calzado y ropa personales.
Al terminar ya con todo esto y tener un rato de relax, nos animamos a dar una pequeña vuelta por las orillas del LAGO que lo teníamos apenas a 50 metros, con numerosas embarcaciones donde observamos que la gente vivía en ellas. Hacía una tarde fantástica si frío ni calor, es decir a temperatura ideal y asi continuamos hasta que la NOCHE se nos vino encima. Al final del mismo, una cena a base de bocadillos con el pan comprado en un supermercado cercano y con el fiambre traído desde España, un poco de TV aunque nada especial pues quitando un canal en ingles todos los demás eran o en checo o en holandés, que por cierto a estos últimos parecían que los hubiesen parido, había centenares. Después de unos minutos de charla a la cama pues estábamos los tres bastante cansados.