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            El Viaje




Salimos de Montpellier hacia Estrasburgo hacia las diez de la mañana después de desayunar bastante bien en el hotel, aunque mi padre muy ligeramente pues no en vano le tocaba conducir hasta Basançon es decir unos 550 kms. donde repostaríamos combustible tanto para el coche como para nuestro estómago, aunque ya esto último lo habíamos paliado con un café a la entrada de Lyon, donde me desperté después de un profundo sueño.
La travesía de esta ciudad fue un poco más complicada de lo que esperábamos ya que el GPS en lugar de llevarnos por la circunvalación, nos metió por todo el centro teniendo que cruzar un túnel a cuya entrada había un semáforo que duraba una eternidad, formando la consiguiente caravana. Pasando este pequeño contratiempo, nos encontramos con la autopista hasta Besançon casi semidesierta poniendo el coche a 150 ó 160 Kms/h con el riesgo de los radares, que en Francia los hay por cientos en carreteras normales, autovías o autopistas, les es igual. Ahora como era mi padre el que conducía, aquí no pasaba nada, anda que si llego a ser yo ……..
Después de la parada para comer en un área de descanso los filetes y la tortilla del día anterior, continuamos ya hacia Estrasburgo pero conmigo al volante, llegando a la misma alrededor de las cuatro y media de la tarde. Registro en el aparthotel, bajada de equipaje, una ducha rápida y caminando hasta el centro o la Isla Grande.
Una pequeña ojeada a la historia de Estrasburgo nos llevará hasta su fundación, que según investigaciones arqueológicas se fecha en el año 12 a.C. por el general Druso el Mayor que montó un campamento para las legiones, llamado Agentoratum. Convertida en sede obispal cristiana en el siglo IV, fue ocupada por los alemanes desde el año 406 y en el 451 destruída por Atila. Reconstruída por los francos merovingios hacia el año 500 paso a denominarse Strateburgus. En el tratado de Verdún en el año 843 fue asignada al reino de Lorantigia, que se integró más tarde en el reino de Germania hasta su anexión a Francia en el siglo XVII.
Durante la segunda guerra mundial, el día 19 de junio de 1940, la ciudad anteriormente evacuada, fué ocupada por las tropas nazis y anexionada al Tercer Reich. Durante 1943 hasta su liberación por parte del general Leclerc el 23 de noviembre de 1944, la ciudad sufrió los bombardeos de la aviación alemana, siendo el más grave el del día 11 de agosto de 1944 en el que se vieron afectados numerosos edificios del centro histórico.
A partir de 1946 que fue elegida como sede del Consejo de Europa hasta nuestros días, Estrasburgo se ha convertido en una ciudad institucional e internacional, albergando las sedes de las más importantes instituciones europeas.
Nuestra visita comienza en la gran PLAZA KLÉBER, en cuyo centro se encuentra la estatua del general Jean Baptiste Kléber nacido en esta ciudad el 9 de marzo de 1753, cuyos restos se encuentran en una cripta debajo de la misma. Una parte de la plaza se encuentra con soportales, mientras que en una de las esquinas ya observamos una construcción de típica de Alsacia de madera, mientras que en su parte septentrional nos encontramos en el AUBETTE, colosal edificio de estilo clásico construido por el arquitecto del rey François Blondel entre los años 1765-1772.
Continuaremos por la Rue de l’Outre, Place du TEMPLE NEUF para ver la fachada de la iglesia del mismo nombre. Continuamos por RUE LA HACHÉ para desembocar en la Place du Cathedrale, donde nos espera La MAISON KAMMERZELL uno de los símbolos de la ciudad cuyos tramados de madera de las plantas superiores datan de 1589, y por supuesto la CATEDRAL DE NOTRE DAME de estilo gótico, empezada a construir en 1015 y terminada en 1439 con la culminación de la gran aguja que con sus 142 metros fue hasta el siglo XIX el templo más alto de la cristiandad.
Paseando por la Rue du Maroquin que parte de la Place du Cathedrale hacia el canal, nos encontraremos una de las más bellas plazas de la ciudad, se trata de la PLACE DU MARCHÉ AUX CORCHONS donde podemos admirar un conjunto típico de casas alsacianas. Continuando la bajada llegaremos al canal y giraremos a la izquierda para contemplar el PALAIS ROHAN antigua residencia de los Príncipes-Obispos y típico edificio del Renacimiento alemán. En la actualidad alberga los museos de Artes Decorativas, Bellas Artes y el Arqueológico. Desde este lugar se pueden observar al otro lado del canal en el QUAI DES BATELIERS, grupos de preciosas y típicas casas dignas de mención.
En este punto termina nuestra visita ya que eran más de las ocho de la tarde y el temor a no encontrar sitio ya para cenar, nos obligó a desandar nuestros pasos pata tratar de encontrar algún restaurante con la cocina abierta. En nuestra búsqueda, no solo vimos que todos estaban abiertos, sino que tambien todos estaban repletos y con gente esperando para sentarse hasta que dimos con un RESTAURANTE italiano cuya terraza estaba llena pero que en el interior tenían sitio.
Terminamos de cenar a eso de las nueve y media y nos disponíamos a irnos al aparthotel cuando observamos que bastante gente se aglutinaba en la plaza de la catedral y sobre todo en la calle perpendicular a la fachada principal, cuando de repente, los focos habituales que iluminan la mencionada facha se apagan y empieza a sonar a todo volumen una obra de música clásica llamada Sinfonía del Nuevo Mundo. Unos segundos después del comienzo de esto, empiezan a desplegarse unos haces de luces que iban cambiando de color y que daban a la catedral un toque naïf inimaginable. Tan pronto se apagaban y entonces se encendían las luces interiores y las colocadas al efecto en los huecos de la torre, como que se apagaba todo y solo se iluminaba el rosetón central desde dentro. En fin unos minutos inolvidables de LUZ Y DE SONIDO de los que se tarda bastante en olvidar.
Terminado este acontecimiento, decidimos ya de verdad irnos al hotel porque al día siguiente nos esperaba otra larga jornada de coche hasta Lipno Nad Vltavou