Compartir en Facebook

            El Viaje




Después de la paliza del día anterior en Siena, el madrugar se nos hizo muy cuesta arriba y al final no dimos el ombligo hasta las 11,00h. Entre ducha, desayuno etc. nos dieron las 12,00h cuando salimos del apartamento con dirección a la República de San Manrino el estado soberano más antiguo del mundo, de la que nos separaban cerca de 200 kilómetros, de los cuales los primeros 100 kiló:metros fueron una pesadilla. Carretera estrecha, regularmente asfaltada y curvas incontables hicieron que la velocidad media no superara los 40 o 50 K/h., llegando a nuestro destino cerca de las tres de la tarde sin comer nada.
Despues de entrar en territorio de la República y circular por varias calles, por fin llegamos a un punto donde se nos presentó una disyuntiva. ¿Continuar con el coche hasta alcanzar la ciudad antigua o aparcar alli y coger el teleférico?. No tardamos en reacionar y decantarnos por el Teleférico no fuese que arriba fuese imposible dejar el coche. El mencionado teleférico tiene una longitud de 338 metros y un desnivel de 166 metros, no es mucho pero las Vistas desde el mismo son espectaculares
Bajamos del teleférico y a los pocos metros nos encontramos en la pequeña Plaza de la Libertad, que mas que plaza es un rectángulo que se convierte en mirador.
En la misma, aparte de los edificios del Palazzo Publico edificio construido en el siglo XV aunque lo que se aprecia en la actualidad de debe a la reforma de finales del siglo XIX y del edificio del Parva Domus, en el medio de los dos se encuentra la Estatua de la Libertad. Es obra del escultor Stefano Galletti en mármol de Carrara y fue donanda al estado por una condesa alemana en 1876. Representa a un guerrero con una corona sobre su cabeza con las tres torres de San Marino. Un consejo que doy, es que si se puede acudir a esta plaza-mirador a contemplar una preciosa puesta de sol.
Situado en la misma plaza y como se ha dicho anteriormente en el lado opuesto del Palazzo Publico se encuentra el Parva Domus, construcción del siglo XIV más antigua que la del Palazzo anteriormente mencionado. Actualmente es la Secretaria de Estado de Asuntos del Interior. Por desgracia no se puede visitar su interior y el exterior se encuentra bastante reformado. Se quiera o no se quiera se tiene que ver porque no se puede obviar.
A pocos metros de la Plaza de la Libertad nos encontramos con la Basílica de San Marino. Se trata de una construcción iniciada en 1812 sobre una antigua iglesia románica del siglo V, terminando su construcción en 1825. De estilo neoclásico con pórtico soportado por ocho columnas corintias al igual que las del interior. Una inscripción en lo alto del mismo dice San Marino, padre del país, portador de libertad para el senado y el pueblo.
el Interior consta de una nave central, dos laterales separados por colunmas corintias y siete altares. La estatua de San Marino es obra de Adamo Tadolini y las reliquias del santos se encuentran en una urna en el altar mayor.
a muy pocos metros de aqui en la Plaza Garibaldi nos encontraremos otra obra de Stefano Galletti de 1882 que es el Busto de Giusseppe Garibaldi, por esta plaza pasan generalmente todos los tours guiados a la ciudad.
situadas en los tres picos del Monte Titano nos encontramamos con una torre en cada uno de ellos.
En la fotografía la primera y más cercana al nucleo urbano la llamada La Roca u Guaita construida en el siglo XI.
La segunda llamada cesta construida en el siglo XIII en el pico más alto.
La tercera má alejada y ademas no visitable (al menos cuando nosotros fuimos) llamada Montale construida en el siglo XIV.
El recorrido entre las tres torres, se realiza por medio de paseos empedrados y bastantes escaleras generalmente cubiertos de saombras de árboles y chiringuitos donde poder sentarte para descansar y refrescarte o bien comprar algun recuerdo.
Si se tiene la oportunidad de poder quedarse en la Plaza de la Libertad al atardecer hasta ocultarse el sol por el horizonte teniendo un dia favorable, se podrrá gozar de una de las puestas de sol mas impresionantes que se halla podido ver. Particularmente decir que a nosotros nos tocaba volver a Assisi con otras dos horas y media o tres conduciendo, sin embargo no pudimos remediar aguantar hasta ver los últimos rayos de sol, llegando al apartamento cerca de las dos de la madrugada teniendo que partir para España ese mismo día.