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            El Viaje




Después de comer por el camino, llegamos a Nimes alrededor de las cinco de la tarde.
Alojamiento en Hotel Mercure Nimes Quest, hotel visitado en dos ocasiones el año anterior en el viaje a Budapest y que nos encanta por su situación, habitaciones y precio que fué esta vez de 116,82 euros con desayuno incluido (niños menores de 16 años gratis compartiendo habitación con los padres). Situado en plena zona comercial y a escasos 15 minutos del centro es para nosotros muy recomendable. Un buen desayuno buffet que si el tiempo no lo impide se puede hacer en una terraza exterior al lado de la piscina.
Pasear al atarceder por tranquilas plazas y las estrechas calles del caso antiguo constituye sin lugar a dudas un verdadero relax después de una jornada en coche.
Ciudad fundada por los romanos y con gran tradición taurina, el monumento más representativo de la misma es el anfiteatro romano (conocido por La Arena), construido en el año 27 a.de C en tiempos del emperador Augusto, tiene un ruedo de 133 metros de largo por 101 metros de ancho rodeado por 34 gradas que se sustentan por una por una construcción abovedada. En la actualidad se emplea como coso taurino y otro tipo de espectáculos, teniendo una capacidad para 16.300 espectadores, contando desde 1989 con sistema de calefacción y una cubierta móvil.
Otro de los monumentos más dignos de visitar es La Maison Carrée. Se trata del único templo romano del mundo conservado tan perfectamente.
Construido en el año 5 d. de C. dedicado a Cayo y Lucio César es de planta cuadrangular, con una escalinata amplia en el frontal por la que se acede al podio, en el que se levantan ocho columnas con capiteles corintios y un explendido frontón.
De los templos cristiano merece destacar la Iglesia de San Pablo de estilo neobizantino ubicada en el bonito paseo de Victor Hugo.